domingo, 20 de julio de 2014

No olvidemos estar atentos al desgaste de los frenos

En mayo repasamos lo importante que es tener los neumáticos en buen estado, y cómo identificar los diferentes desgastes que pueden presentar. En junio repasamos lo importante que es tener los amortiguadores en buen estado. Y ahora en julio vamos a hacer lo mismo con los frenos. Todo conductor tiene que tener siempre perfectamente claro que neumáticos, amortiguadores y frenos son fundamentales para la seguridad de la conducción.

Además de saber frenar, es importante revisar periódicamente los frenos, saber reconocer los síntomas de que están desgastados o de que algo va mal, y proceder con rapidez para cambiarlos o repararlos. La diferencia entre frenar y detener el coche a tiempo, o no hacerlo, puede ser vital.



Los frenos se desgastan, qué le vamos a hacer
Los frenos de un automóvil son un elemento sometido a desgaste. Irremediablemente, aunque no queramos, se van a gastar y más tarde o más temprano tendremos que sustituir diferentes componentes del sistema de frenado, por muy bien que tratemos y cuidemos nuestro coche.

En los frenos tenemos dos elementos fundamentales que entran en contacto y por fricción consiguen frenar el coche (reducir su velocidad). En unos frenos de disco, por ejemplo, que son los más habituales, tenemos un disco que gira solidario con el eje, y unas pastillas de freno que se mantienen fijas en la misma posición, una a cada lado del disco, muy cerca de él.

Cuando frenamos las pastillas se aprietan contra el disco, y el rozamiento que aparece va frenando el giro del disco, y por tanto va frenando la rueda y el coche.

Como es lógico, cuantos más kilómetros hagamos, más se desgastarán los frenos, y en general, cuanto más rápido hagamos esos kilómetros, antes llegará el momento de pasarse por el taller. Obviamente la manera de conducir de cada uno, y las circunstancias en las que se conduce, hacen que los frenos puedan durarnos más o menos.

Por ejemplo, quien conduzca con tranquilidad y anticipación, gastará menos los frenos que quien conduzca muy rápido y de manera más deportiva o agresiva. Del mismo modo, cuando se conduce más por ciudad, con casi constantes arranques y frenadas, se desgastarán más que cuando se conduce más por autopista, a velocidad constante, pues aunque se hacen muchos kilómetros, se toca mucho menos el freno.



Tres elementos a controlar
En el sistema de frenos de un coche hay tres elementos que hay que revisar y cambiar cada cierto tiempo:

- Las pastillas de freno, o las zapatas, según sean frenos de disco o frenos de tambor. A partir de unos 30.000 km pueden estar ya para cambiar, y conviene echarles un ojo (habrá a quien le duren más o menos). El desgaste de las pastillas se suele ver con relativa facilidad, pues se puede ver el espesor del material.

- Los discos de freno. La fricción entre la pastilla y el disco de freno no solo gasta la pastilla, también desgasta el disco. Lo habitual es que el disco dure más que la pastilla, pero a partir de unos 60.000 km conviene también echarles un ojo (de nuevo habrá a quien le duren más o menos). El desgaste de los frenos también se puede observar a simple vista, pues el disco se va adelgazando.

- El líquido de frenos. Este es un componente que se cambia en el plazo que indique el fabricante, normalmente se recomienda hacerlo cada dos años. Lo que suele suceder es que va acumulando aire o incluso aire, y eso merma su eficacia, además de que el líquido se puede ir degradando, por ejemplo por la temperatura a la que trabaja.



Síntomas de que algo no va bien
Al igual que sucede con los neumáticos y con los amortiguadores, el desgaste de los frenos es paulatino. Así que como produce poco a poco, nos vamos acostumbrando y no siempre notamos los cambios. Pero la realidad es que cuanto más desgastados están los frenos y más viejo es el líquido de frenos, menos eficaces son y más distancia se necesita para frenar.

Si notamos alguno de los siguientes síntomas conviene que pasemos por el taller a que nos revisen el sistema de frenos, o bien hacerlo nosotros mismos si nos apañamos bien con la mecánica del coche.

- Si el coche frena menos y tarda más en pararse.
- Si tenemos que pisar con más fuerza el pedal del freno de lo que era normal en nuestro coche. Estos dos síntomas suelen indicar desgaste.
- Si el pedal del freno está demasiado blando y esponjoso, y no es normal en nuestro coche. Esto suele indicar que el líquido de frenos está mal, o que hay aire en el circuito.
- Si el pedal del freno está demasiado duro. Esto indicaría un problema con el servofreno, el sistema que nos ayuda a que se aprieten las pastillas contra el disco.
- Si hay ruidos o temblor en el pedal del freno al frenar, pero siempre, no solo cuando se trata de una frenada muy fuerte o con agua, caso en el que funcionaría el ABS. Esto suele indicar que el disco está dañado y alabeado.
- Si a pesar de tener ABS se bloquea alguna rueda al frenar o si el coche frena desigualmente y en lugar de seguir recto se desvía hacia un lado (y no es un neumático desinflado). Hay que pasarse por el taller a mirarlo.
- Y desde luego ante cualquier anomalía y síntoma extraño, es mejor prevenir que lamentar y pasarse por el taller.

Pues eso. Hay que mirar bien por cada euro que nos gastamos, pero en estos tres elementos fundamentales para la seguridad de nuestro coche, neumáticos, amortiguadores y frenos, no conviene apurar demasiado su revisión y sustitución.
 

martes, 15 de julio de 2014

10 vicios al volante que dañan tu coche


¿Somos animales de costumbres? En lo que atañe a la conducción, sí. Todos los automovilistas tenemos una serie de hábitos que son difíciles de controlar y que si son frecuentes pueden provocar daños en el coche desde el primer momento. Toma nota de algunas ‘vicios’ que pueden afectar al estado general del vehículo, y causar, incluso, graves averías.




Twitter: @aliciaautopista | 08/07/2014

Además de lo que marca la Ley y el mantenimiento preventivo del vehículo, la manera que tenemos de conducir es un factor de extrema importancia para la seguridad del tráfico. Los buenos hábitos al volante pueden evitar accidentes, como también desgastes prematuros del coche o incluso graves averías. En nuestros recorridos del día a día, en las ciudades y en las vías de acceso, muchos conductores nos acomodamos y nos relajamos, buscando formas de conducir más cómodas, que a veces terminan convirtiéndose en vicios al volante, vicios que podrían corregirse poniendo atención y cuidado.

En Autopista.es reunimos diez situaciones muy comunes de acciones que pueden dañar el coche. Comienza a identificarlas y sabrás evitarlas.

 

1-No verificar de manera periódica las presiones de los neumáticos.

 

Puede causar un desgaste irregular, provocando que se deterioren de manera prematura y ello obligue a gastar un dinero que no estaba previsto. El neumático puede sufrir también un reventón, causando un accidente o, en una situación menos grave, daños en la llanta.

Qué hacer: Acostúmbrate a comprobar la presión de los neumáticos. Es una tarea que se realiza en cinco minutos y te puede ahorrar muchos euros.






2-Acelerar el motor sin que haya conseguido la temperatura ideal.

Cuando el motor está frío, gran parte del aceite se encuentra depositado en el cárter. Por eso, cuando arrancamos, el motor necesita de algunos segundos para que el aceite llegue al circuito y para que alcance la temperatura ideal, consiguiendo de este modo una mejor lubricación. De esta forma, acelerar en exceso con el motor frío provoca un mayor desgaste interno del motor.

Qué hacer. Para evitarlo, espera cerca de un minuto antes de comenzar a circular con el coche. A partir de ahí, acelera siempre de manera progresiva evitando que el motor supere las 2.700 rpm si es Diesel y las 3.500 rpm si es gasolina.






3-Mantener el pedal del embrague presionado cuando el coche está parado.




Esta mala costumbre provoca un mayor desgaste del embrague y de todos los componentes asociados a él. Aunque no se mantenga presionado el pedal a fondo, siempre se producen fricciones internas, afectando al disco y a todas las piezas que actúan sobre él.










4-Abusar de los frenos en descensos prolongados y pronunciados.

Pisar el pedal del freno durante un largo periodo de tiempo puede acarrear estas consecuencias: acelerar el desgaste de los discos y pastillas, provocar deformaciones en los discos, que se creen vibraciones en el volante al frenar y deteriorar el líquido de frenos, haciendo que el sistema de frenos sea menos resistencia a la fatiga.

Qué hacer. En esta situación, acostúmbrate a utilizar relaciones de cambio cortas cuando te enfrentes con una pendiente acentuada (bloquear con el motor). De esta forma disminuirá el desgaste de los frenos y tendrás un mayor control del vehículo.






5-Circular con el motor a bajas revoluciones

Este tipo de conducción puede traer problemas graves y costosos. En el caso de los Diesel, puede afectar a la válvula EGR, que acumula más carbón, reduciendo su vida útil en un 50 por ciento. En los motores de gasolina podemos también dañar el catalizador, transformándose en un depósito de carbón. El filtro de partículas es otro elemento que puede sufrir con este “vicio”.

Qué hacer. En los motores más antiguos, esta práctica conlleva un mayor trabajo del motor, provocando daños en las bielas. Habitúate a mantener el motor a un régimen de revoluciones donde sientas que responde en cuanto pisas el acelerador.






6-Parar el motor de golpe tras un esfuerzo extra

Debes tener cuidado sobre todo con los motores turbo. Cuando circulas por una autopista, viajas a mayor velocidad que por carretera convencional, el turbo llega a alcanzar temperaturas superiores a 300ºC los Diesel y a 500ºC los gasolina. Por ello, si apagamos el motor sin dejar “reposarlo”, el aceite que mantiene el circuito todavía tiene tendencia a carbonizar, causando la avería del turbo.

Qué hacer. Intenta, tras un largo viaje por una vía rápida y antes de apagar el coche, mantener el coche cerca de dos minutos al ralentí. Es el tiempo suficiente para que el sistema de refrigeración y la propia circulación de aceite enfríen el turbo, reduciendo el riesgo de avería en más de un 90 por ciento.










7-Mantener la mano apoyada en la palanca de cambios

Cuando llevas la mano apoyada en el cambio durante la conducción, estás ejerciendo presión sobre los mecanismos internos de la caja de cambios, lo que acaba por desgastar y provocar holguras en los sincronizadores, los rodamientos… A largo plazo ello se va a traducir en vibraciones y que las relaciones de cambio pueden tener un engranaje más impreciso.

Qué hacer. Habitúate a conducir con las dos manos en el volante y a colocar la mano en la palanca de cambios solo cuando vas a cambiar de marcha.






8-Conducir con el coche en reserva

Conducir con cinco o menos litros de combustible en el depósito puede garantizar el funcionamiento del sistema de alimentación, pero no es suficiente para proteger la bomba de combustible de tu coche. En los automóviles con inyección electrónica, la bomba de combustible, que es eléctrica, está sumergida en el tanque. Por lo tanto, el nivel de combustible debe ser suficiente para garantizar la lubricación y el enfriamiento de la bomba, posibilitando su funcionamiento. Cuando el nivel de combustible disminuye, es decir, entra en reserva, el funcionamiento y la protección de la bomba pueden resultar comprometidos.

Qué hacer. Intenta llenar el depósito del coche cuando toque repostar. No eches diez euros cada vez. Porque cada dos por tres volverá a entrar el coche en la reserva, además de perder tiempo, ya que tendrás que volver a parar para echar combustible.









9-Dejar un neumático subido en un escalón cuando aparcamos

Debido al peso del vehículo, se trata de una medida que podría afectar gravemente a los neumáticos, ruedas y suspensión. Posibles daños: los neumáticos pueden sufrir deformaciones o cortes pequeños que obligarán a su reemplazo, las ruedas se pueden dañar si el impacto es severo y la suspensión puede desequilibrarse debido a rodamientos dañados

Qué hacer. Evita estacionar en los bordillos y si realmente no tienes más remedio, trata de subir por la parte más baja.









10-No frenar lo suficiente antes de pasar por un badén



Este “vicio” puede provocar las mismas averías que estacionar el coche con las ruedas subidas a la acera, pero sus efectos son mayores. En el caso de un agujero, puede reventar un neumático o arruinar una llanta, por ejemplo. Las pasadas rápidas por encima de los badenes pueden provocar problemas en los puntos de anclaje de la suspensión.






Qué hacer. Acostúmbrate a circular despacio en zonas de badenes y resaltes. De esta forma la suspensión tendrá que trabajar menos al pasar por estos obstáculos, y no dañaremos el coche.

http://www.autopista.es/trucos-y-consejos/todos-los-trucos-y-consejos/articulo/10-vicios-al-volante-que-danan-tu-coche-98222

Espejos evita tú mi ángulo muerto


Evita tú mi ángulo muerto

Esteban Viso 27jun2014 


En casi todos los asuntos que nos podamos imaginar, siempre hay un mínimo de dos versiones. En el caso del
ángulo muerto, tenemos ese mínimo de dos visiones en las figuras de quien tiene un ángulo muerto y quien se posiciona dentro de esa área. Para simplificar hablaremos de coche y moto: el coche tiene un ángulo muerto en sus retrovisores (a menos que disponga de detectores), y la moto cabe perfectamente en esa zona en la que no es visible.

Para seguir calentando motores, pensemos una cosa: si un coche “cabe” en algún momento en el área del ángulo muerto, ¿cómo no va a ser invisible una moto o una bicicleta? Y la pregunta del millón, ¿por qué siempre enfocamos el tema del ángulo muerto desde el punto de vista del conductor del coche o del camión, pero pocas veces o ponemos del lado del “2 ruedas”? Todo esto viene a cuento de una experiencia personal, nada de importancia pero sí algo que me dio que pensar.

Si vas en moto o en bici, evita mi ángulo muerto

Efectivamente, si eres asiduo a Circula Seguro sabrás que hablamos ya varias veces de la importancia de la visibilidad cuando vas en bici o en moto: hay que hacerse ver. Es clave porque de ello depende, muchas veces, la integridad de la persona que circula sobre dos ruedas. Lo que ocurre es que hacerte visible a base de ropa clara, reflectantes, luces de posición, etc. es solo una parte de la tarea. La otra parte es colocarte siempre en la zona útil de los espejos de los demás.
La experiencia de la que hablaba la protagonizó un vecino mío (yo lo supe cuando lo ví entrar en el garaje detrás de mí) que, con su scooter, no paraba de culebrear detrás del coche. Lo veía por el espejo central, pero cuando nos tocaba hacer un cruce y tirar por la izquierda se colaba durante un buen rato en mi ángulo muerto, hasta el punto de creer yo que se había ido por otro lado. Al ir hacia la derecha, otra vez: metido de lleno en mi ángulo muerto.
Al llegar estaba preparado para hablar con él y decirle que apenas pude verlo con seguridad, pero en primer lugar no es que sea muy educado (él) y se marchó pitando a su casa, y en segundo lugar, corría el riesgo que se corre cuando tratas de decir a alguien una cosa que interpretará como un ataque. Las cosas son así. Sea como sea, el ángulo muerto está ahí para los dos: para mí porque no veo un scooter que no deja de moverse a un lado y a otro (y que monopoliza mi atención, cosa que tampoco es buena) y para él, que no deja de ponerse en peligro de manera inútil.
Si yo no lo veo, o creo que se ha marchado, puedo hacer un movimiento que para él sea imprevisto y terminar impactando. En ese caso, la culpa sería “mía” porque soy “el coche” malvado que nunca respeta al motorista/ciclista. Sin embargo, en el otro punto de vista está mi versión, esa que dice que de tanto moverse y colocarse donde no debería colocarse, hemos terminado mal.

http://www.circulaseguro.com/evita-tu-mi-angulo-muerto/?emv_mid=4236882&emv_rid=21336032935

lunes, 30 de junio de 2014

Efectos de los medicamentos en la conducción



Fundación Mapfre

29 de mayo de 2014


A partir de cierta edad, es normal la utilización de varios medicamentos, incluso si se goza de buena salud, a día de hoy, casi cualquier [...]

A partir de cierta edad, es normal la utilización de varios medicamentos, incluso si se goza de buena salud, a día de hoy, casi cualquier individuo tiende a su utilización. 


Estos medicamentos, en ocasiones pueden resultar influyentes en la conducción, por ello, desde FUNDACIÓN MAPFRE queremos informarte sobre estos efectos adversos que pueden afectar a la seguridad vial del ciudadano.   Según datos del Instituto Nacional de Estadística y el Instituto Nacional de Toxicología, en Europa, hasta un 10% de los conductores circulan bajo efectos de algún medicamento. Esto multiplica el riesgo de accidentes de tráfico.  

En España, estos datos llegan al 17%, de los cuales, hasta un 61% usan dos o más medicamentos. Aunque no es el único factor que provoca accidentes, el Instituto Nacional de Toxicología estima que un 5% de las víctimas en accidentes de tráfico se hallaban bajo el efecto de algún medicamento que provocaba efectos adversos.  

Los medicamentos pueden afectar a dos niveles distintos:   Por la contraindicación del efecto terapéutico esté contraindicado. Es el caso, por ejemplo, de los antidiabéticos, que pueden producir una hipotensión intensa.   Por un efecto adverso que pueda producir afectando a la capacidad de conducción. Por ejemplo los antidepresivos pueden llegar a producir cierta sedación.  

En ocasiones, estos medicamentos pueden ser positivos en la conducción, ya que ayudan a controlar los síntomas del paciente. Los antieméticos reducen nauseas y vómitos que incapacitan al conductor.  

Por supuesto, según cada persona, estos efectos varían. En el caso de la tercera edad es importante incrementar la precaución, ya que se puede dar el caso de posibles alteraciones hepáticas o renales que afectan al metabolismo.

En algunos casos, al comienzo del tratamiento, y especialmente las primeras horas del día,
este tipo de medicamentos provocan cierta somnolencia, por lo que se debe estar bien atento a la carretera e ir siempre acompañado o con la radio puesta.   

   Algunos de los
medicamentos que provocan mayores efectos en la conducción son:  

Todos los que actúan sobre el sistema nervios central (grupo N de la ATC): como pueden ser los antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos, antipsicóticos, etc…   Los comunes antihistamínicos que tratan las alergias. Aunque la buena noticia, es que los nuevos medicamentos provocan cada vez menos efectos secundarios, como por ejemplo la lorotadina o mizolastina.  

 Todo tipo de relajantes musculares incapacitan para la conducción.   Algunos colirios, aunque no lo parezca, también pueden provocar este tipo de efectos adversos.   Muchos antineoplásticos e inmunomoduladores (grupo L de la ATC) también pueden ser peligrosos en la conducción.  

En general, los efectos secundarios que pueden provocar estos medicamentos, dependen mucho del individuo, pero esencialmente son:  
-Somnolencia o efecto sedante.
-Reducción de reflejos y aumento de tiempo de reacción.
-Gran alteración de la percepción de las distancias.
-Hiperactividad y hiperreactividad
-Alteraciones a la vista o al oído.
-Confusión y aturdimiento
-Espasmos, calambres y otro tipo de alteraciones musculares graves.  

Todos estos efectos son muy peligrosos cuando se conduce, ya que pueden derivar en accidentes futuros.  

Desde FUNDACIÓN MAPFRE te recordamos la importancia de la seguridad vial en la carretera, y te recomendamos que no cojas el coche si no te sientes seguro y sufres de alguno de estos síntomas.

Tu seguridad y la de todos está en juego.   Para conocer algunos casos clínicos en lo que te puedes sentir reflejado en cuanto síntomas y vivencias, no te olvides de consultar nuestra página web de médicos por la seguridad vial donde puedes encontrar consejos de conducción antes cualquier síntoma.

viernes, 27 de junio de 2014

Cómo facilitar el paso a los vehículos prioritarios:

 
  Corredores de emergencia


Muchas veces, como conductores, nos veremos metidos en un atasco o embotellamiento ya sea en ciudad o en autopista, y ya sabemos cómo tenemos que actuar: con una actitud tranquila, siendo precavidos en nuestros movimientos no cambiándonos constantemente de carril ni acelerando y frenando bruscamente. Además, no olvides que respetar la distancia de seguridad es fundamental y que debes estar atento por si ocurriese alguna emergencia.
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Una de las situaciones que se pueden dar es que un vehículo prioritario, como una ambulancia en situación de emergencia necesite pasar y causa del atasco no pueda. Si vamos en movimiento es más fácil, puesto que podremos apartarnos a los lados y dejar pasar, pero cuando estamos parados es más difícil. ¿Cómo tienes que actuar como conductor si estás atrapado en una retención para dejar pasar a una ambulancia?

Ten en cuenta que los primeros minutos tras un accidente son fundamentales para poder salvar la vida: tres de cada cuatro personas que pierden la vida en un accidente de tráfico fallecen en los 60 minutos posteriores al siniestro. Es imprescindible que la ambulancia o la UVI que están en situación de emergencia lleguen lo antes posible a su destino y no tengan que esquivar coches, perdiendo un tiempo fundamental.

Cómo hacer un “corredor de emergencia”

Como los conductores no tienen espacio para maniobrar y dejar libre el carril por el que circula la ambulancia cuando están en un atasco muchas personas desconocen lo que deben hacer y obstaculizan el paso sin querer. Por esto, se utilizan los llamados “corredores de emergencia”.
Estos corredores de emergencia son “carriles temporales” que deben dejar los conductores libres para ceder el paso a los vehículos prioritarios. Es decir, los conductores del carril izquierdo, tendrán que desplazarse al carril izquierdo, y los del carril derecho hacia la derecha para dejar pasar al vehículo prioritario por el centro. Si todos los conductores actúan de forma coordinada se reduce el tiempo que la ambulancia, la policía o los bomberos necesitan para llegar y trasladar a los accidentados. Alemania, Austria, Suiza o República Checa ya usan este tipo de “corredores” o pasillos.
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- En vías de dos carriles por sentido: cuando un conductor circule por el carril de la izquierda y escuche/vea que se aproxima un vehículo de emergencia en su sentido, debe apartarse todo lo que pueda a la izquierda. Los que transiten por el carril de la derecha se trasladarán lo máximo posible hacia la derecha, usando el arcén si hace falta.  Así habrán formado un corredor de emergencia permitiendo que los vehículos prioritarios pasen por la línea que divide los dos carriles.
- Vías de tres carriles por sentido: en este tipo de carreteras se actúa como en el punto anterior. Los coches que vayan por el carril de la izquierda se tienen que desplazar todo lo que puedan hacia la izquierda, y los del carril central y derecho, se irán todo lo posible hacia la derecha.
- Vías de doble sentido: en este caso, los conductores que circulen tanto en un sentido como en otro, deben situarse lo más hacia su derecha posible, invadiendo temporalmente al arcén. Así, el vehículo prioritario en situación de emergencia podrá pasar por el centro sin problemas.         

Escrito por Irene Mendoza
el Mié, 21/05/2014 - 17:06

http://www.seguridadvialparajovenes.com/blog/como-facilitar-el-paso-los-vehiculos-prioritarios-corredores-de-emergencia?emv_mid=4166757&emv_rid=21336032935

miércoles, 18 de junio de 2014

Cómo usar bien las sillitas

FUNDACIÓN MAPFRE    #Mi Viaje Más Seguro | Cómo usar bien las sillitas
Junio 2014

Seguimos con nuestro especial mensual # Mi Viaje Más Seguro abordando un tema crucial para la seguridad vial: los sistemas de retención infantil (SRI), imprescindibles para cualquier desplazamiento en coche con niños.
Aunque todos tenemos claro que debemos usarlos, muchos lectores nos han hecho llegar dudas sobre cómo hacerlo. Estudios internacionales sobre SRI, señalan que el uso incorrecto alcanza un 65% del total.
Tú puedes contribuir a evitarlo, tomando nota de estas claves y difundiéndolas en tu comunidad educativa:
1. ¿Qué sillita necesitamos?
Hay multitud de modelos y no todos ofrecen las mismas prestaciones, puedes consultar nuestro comparador de sillas para decidirte por una. Como regla general, ten en cuenta que el SRI debe adecuarse siempre a la altura y al peso del niño o niña. Su cabeza nunca debe sobresalir por encima del asiento y el cuerpo no debe quedar apretado por los laterales.
2. ¿Cómo se pone la sillita?
La instalación depende del modelo y debe seguir las instrucciones del fabricante. Es más seguro que los niños viajen de espaldas a la marcha del vehículo, siempre y cuando las características de la silla lo permitan y no haya un airbag frontal activado. Si solo viajamos con una silla, el sitio más seguro para colocarla es el asiento trasero central.
3. ¿Hasta cuándo se usa?
La ley española obliga a usar SRI hasta que el niño alcance los 135 cm, aunque hay asientos homologados hasta los 150 cm. Como orientación se suele hablar de 12 años, pero el criterio definitivo es la altura, no la edad. Los menores dejarán de usar el SRI cuando puedan usar el cinturón sin necesidad de un asiento elevador.
En la página http://www.seguridadvialinfantil.org/ encontrarás toda la información que necesitas para elegir una sillita y usarla correctamente. Si tienes dudas sobre este u otro tema de seguridad vial, puedes preguntar a nuestros expertos de Familia y seguridad vial.
También puedes participar en las redes sociales con el hashtag # Mi Viaje Más Seguro.


viernes, 13 de junio de 2014

Conducir de noche

Sí, ¡Pero ten mucho cuidado!

Por  | 
La conducción nocturna, consustancial al transporte, conlleva una serie de connotaciones que todo conductor debe atender al fin de disminuir los riesgos que ella comporta.

Muchas personas tienen automatizado el acto de la conducción. Son tantas las horas al volante que se pierde la capacidad que se tenía al principio de prestar atención a la carretera. Esto es un síntoma de confianza propio de cualquier aprendizaje que se hace más peligroso si se conduce por la noche.
¿Sabías que el 42% de los accidentes mortales se producen por la noche, a pesar de que a esas horas existe un 60% menos de tráfico que durante el día?
¿Qué diferencia hay entre conducir de noche y conducir de día?
Conducir en la oscuridad puede producir anomalías en el organismo que pueden derivar en situaciones de riesgo para la seguridad vial.
Los conductores reciben el 90% de la información de tráfico a través de su percepción visual, es decir, por la sensación luminosa y la capacidad de reconocer los colores. Estos tres procesos quedan perturbados por la noche, puesto que la vista y el cerebro se someten a un mayor esfuerzo para poder actuar con rapidez y eficacia ante cualquier situación inesperada.
Sin la claridad del día el conductor también pierde agudeza visual y disminuye su campo de visión, por lo que cuesta más reconocer las señales de tráfico. Además la oscuridad puede ocultar peligros que con la luz del día sí serían perceptibles.
Otro dato importante es la aparición de la fatiga y del cansancio, que se acusa más entre las 4 y las 6 de la mañana, cuando baja nuestro nivel de alerta.
¿Sabías que después de 4 horas al volante podría tener los mismos síntomas que si fuera borracho?
La fatiga crítica
Tras muchas horas al volante y bajo la oscuridad, es muy normal que el conductor se encuentre cansado. La fatiga crítica es justo el momento en el que se siente cansancio con sus características pérdidas de facultades (movimientos lentos, torpes, fallos de coordinación, de atención, de fuerzas…) que provocan temporalmente una bajada del rendimiento del conductor. Esta reducción de las capacidades, teniendo lugar en un ambiente con riesgos como es el de la conducción, supone que la persona es más vulnerable a un accidente.
¿Sabías que más del 50% de los conductores de largo recorrido se ha quedado alguna vez dormido mientras conducían?
·        1. Reducir la velocidad. Debes ser capaz de detener el vehículo dentro del campo de iluminación de los faros. En carretera, la velocidad máxima es de 90km/h.
·        2. Mantener la distancia de seguridad. Superior a 3 segundos con el vehículo que le precede.
·        3. Mirar por los retrovisores al menos una vez cada 10 segundos
·        4. Utilizar las luces largas el mayor tiempo posible donde no haya posibilidad de deslumbrar a otros conductores.
·        5. Reducir la intensidad de la luz del cuadro de mandos puesto que una luz intensa hará que veamos peor la carretera.
·        6. Aumentar la frecuencia de las paradas para descansar las piernas y limpiar bien los cristales para que no entorpezcan la visión.
·        7. Ante el primer síntoma de escasa visión, como puede ser al atardecer, se deben encender las luces de cruce.
·        8. Limpiar bien los faros y regularlos un par de veces al año.

¿Sabías que pronto los vehículos tendrán un avisador de cansancio que cuando detecte cualquier síntoma de fatiga, nos avisará con señales acústicas y visuales”
Y si me canso qué hago?
·        1. Si aparece la fatiga, se debe parar inmediatamente, realizar algún ejercicio suave, ingerir alimentos ligero y/o alguna bebida energizante.
·        2. Si lo que se siente es sueño, se debe parar y dormir 20 minutos como mínimo. Un buen consejo sería tomare un café u otra bebida excitante.
·        3. Se debe permanecer fresco, bien con el aire acondicionado (sin abusar de él) o simplemente bajando la ventanilla.
·        4. Es importante mantener una buena hidratación. Llevar siempre una botella de agua en la cabina.